Anorexia

Libro: Anorexia Nerviosa. Curioso no comer para vivir

Anorexia
Bulimia
y otros trastornos
alimentarios.

Anorexia nerviosa

Concepto general

La Anorexia Nerviosa se presenta casi exclusivamente en el sexo femenino (10 a 1) y en edades que varían entre 13 y 30 años. Son personas, occidentales, de raza blanca -tiene una escasísima incidencia en la raza negra y en el mundo oriental no occidentalizado- que viven en zonas del planeta en las que el alimento es fácilmente accesible y no hay que luchar para conseguirlo, por lo cual no se convierte en un símbolo de poder (hecho que sucede cuando se posee un bien no fácilmente disponible).

Se trata de una enfermedad de intrincada psicopatología donde el síntoma más llamativo es el no comer sofocando el hambre. Este síntoma viene a ser el resultado final de una compleja interrelación de factores psicológicos, familiares, biológicos y socioculturales. Dicho síntoma, principalísimo por cierto, conduce al rechazo de la comida con la consiguiente pérdida de peso y centralización de la experiencia en el cuerpo.

Es una enfermedad que tiene una antigüedad de 1000 años dentro de la literatura médica. Las primeras descripciones las realizó Avicena, sabio y médico persa que vivió entre el 980 y el 1037 de nuestra era. La etimología de la palabra proviene del griego, "an" que significa "sin" y "orexis" que significa "apetito", etimología que nos obliga a diferenciar el concepto de "hambre" del de "apetito". El hambre es un hecho instintivo y que por lo tanto no requiere de un aprendizaje previo, porque nace de lo biológico, está regido por una necesidad y subordinado a reclamos internos. El apetito, en cambio, comparte con el hambre nada más que el hecho de que ambos están referidos a la nutrición. Ya no se trata de un impulso destinado a comer cualquier cosa, sino que apunta a dar cabida a un deseo, a encontrar el placer que provee la comida elaborada. Cuando la humanidad pasó de lo crudo a lo cocido, cuando comenzó a elaborar el nutriente, lo que cambió fue la cuota de placer que se brindaba con esa comida, más allá del valor nutritivo aportado.

En las personas que padecen anorexia se comprueba  una pérdida de apetito y un incremento ocasional del hambre, el que debe de ser sofocado y contra el cual se entabla una lucha feroz y permanente. El hambre deja de ser así una necesidad biológica y se convierte en el principal enemigo a vencer.

Condiciones previas

Esta enfermedad se observa en mujeres jóvenes que pertenecen a hogares prósperos, pujantes y emprendedores, en los cuales se valora el buen rendimiento y la perfección, por sobre todas las cosas.
Tienen una personalidad previa, a la que podemos describir así:
** son inteligentes (Coeficiente Intelectual un 25% superior a sus compañeras de curso),
** desde pequeñas se han destacado por obtener una gran autonomía personal, lo que les permitió ser prolijas, ordenadas y autosuficientes,
** al decir de sus madres "son hijas modelo",
**la riqueza de su vocabulario facilita una comunicación intelectual fluida con el medio, pero, por el contrario:
** la comunicación afectiva queda relegada, actitud compartida por todos los miembros de la familia,
** son muy buenas deportistas: constantes, hábiles, tenaces, con mucha facilidad en la coordinación muscular,
** en general son las mejores alumnas de su clase y las más premiadas deportivamente,
** los padres sienten un enorme orgullo por los logros de estas hijas, y las niñas se sienten orgullosas, no por los éxitos obtenidos, sino por el orgullo que despiertan en sus padres. Marca esto una característica que observamos en ellas: obtienen esos logros, pero no son capaces de disfrutar de los mismos; simplemente sienten un cierto placer al ver el placer que despiertan en el otro.

La relación con su familia

Han vivido en familias donde los éxitos son muy valorados, con madres que, por su ansiedad, siempre están dispuestas a satisfacer las necesidades de sus hijos aún antes de que esas necesidades surjan. Estas madres han presentado una cierta dificultad en decodificar el lenguaje sin palabras del bebé, teniendo respuestas estereotipadas ante cada requerimiento: le dieron de comer tanto cuando tenía hambre, o sueño, o frío, como cuando necesitaban ser cambiados. En su adolescencia, éstas niñas tienen entonces dificultades en decodificar sus propias sensaciones y necesidades corporales.

Los padres varones son figuras presentes, amables y formales, que tienen una relación con sus hijas en donde la seducción no está ausente, pero con gran incapacidad para poner límites, función que ejercitan entonces a través de la madre. En la adolescencia de sus hijas han presentado dificultades para frenar la ansiedad de esa madre, lo cual dificulta la segunda individuación de la adolescente, camino que le permitiría romper con los elementos de simbiosis materna y lograr su propia autonomía.

Llegadas así a la adolescencia, estas niñas se encuentran con una gran dificultad: los mecanismos conque antes habían logrado éxito (intelecto, deportes o danzas) hoy no son suficientes para integrar los nuevos roles que el medio exige del adolescente, las nuevas pulsiones que surgen en su interior y los cambios físicos que viven día a día.

Período previo a la enfermedad

El período previo a la enfermedad, que dura de semanas a meses, se caracteriza por una ansiedad creciente, ansiedad relacionada con las primeras aproximaciones al sexo opuesto: el primer beso, las primeras fiestas, el primer "enamoramiento", etc. En este período y debido a la ansiedad suele haber una mayor ingesta, que provoca un aumento en el peso de 1 ó 2 Kg.
Llega entonces lo que denominamos el "Momento Clave" en el cual una palabra o una frase referida a su cuerpo y pronunciada por alguien afectivamente importante para la paciente, como por ejemplo "que linda, que gordita que estás", la decide a no comer, buscando liberarse de esa ansiedad que la perturba. Este momento marca el comienzo de la enfermedad.

El comienzo de la enfermedad

A partir del momento clave se produce, desde el punto de vista fenomenológico, una "Inversión del Sentido Vital", inversión marcada por el pasaje de comer para vivir a no comer para vivir, de sentir al piropo como un halago a considerarlo un insulto, de vivir la belleza como un bien anhelado a sentirla como peligrosa, de cocinar para comer a cocinar para medir la capacidad que tienen de resistir la tentación de comer, de buscar una buena imagen en el espejo a odiarse si se ven lindas. Verse bellas es peligroso, hay que evitarlo, porque despierta el deseo de los demás y ellas no quieren ser el objeto de deseo de nadie. No quieren ser admiradas o requeridas por sus formas, no quieren parecerse a los modelos que les ofrece la publicidad en los que el cuerpo de la mujer se encuentra altamente sexualizado.

En general sus madres, para quienes son notablemente  importantes los valores estéticos, ven, al principio, con buenos ojos, la iniciativa de su hija de adelgazar. Muchas veces es ella misma quien la lleva a una dietista para que le indique un régimen, el que será realizado por la joven con una perfección tal que los resultados superan a las expectativas de la nutricionista. De este detalle surge entonces la sospecha de la anorexia...

Al mismo tiempo, esa joven empieza a reparar cuidadosamente en todo lo atinente a la comida, las calorías y el peso. Se aísla de su grupo y hace una vida retirada en su casa, lo cual le permite evitar la inquietud que le produce la relación con los demás. Procede igual que en sus épocas de deportista, pero ahora el objetivo lo marca un número en la balanza. Siente como algo peligroso los requerimientos que parten de su cuerpo, el que se ha convertido en fuente de persecución. Cree que esa inquietud va a desaparecer si consigue determinado peso, siempre menor al que tiene -aún estando muy delgada- porque ese número es una abstracción que ha perdido su valor y no existe ningún peso en el que reencuentre su paz perdida.

La ansiedad y la depresión aumentan, haciendo ella caso omiso a que la balanza señale que su peso ha bajado. Perfeccionan entonces los mecanismos de control para sofocar el hambre. En las mujeres aparece un signo fundamental: la amenorrea. En el 30% de los casos este signo es anterior al comienzo de la dieta y es atribuido a la ansiedad presente, en el 70% restante se presenta una vez comenzada la restricción alimentaria.

En el ámbito del comer aparecen conductas extrañas: tiene imposibilidad de comer sentada a la mesa, le provoca vergüenza que la vean comer y lo hace a solas, parada o caminando. A veces come comida robada.

La paciente no tiene conciencia de enfermedad, al menos de la enfermedad que se le atribuye: su particular actitud de no comer, ya que para ella esa actitud significa la solución encontrada para liberarse de la angustia. Esa angustia es provocada por su dificultad para cruzar el puente de la adolescencia, con todos los cambios que esto implica y la exigencia de integrar armónicamente los impulsos que nacen de su cuerpo y que son despertados por las relaciones con sus pares. Ella ha sintetizado todos esos impulsos bajo la forma del hambre y no comiendo se siente bajo control y segura.

Muestra un incremento de todos los mecanismos destinados a controlar las manifestaciones pulsionales. Así, el orgullo que antes sentía frente a sus habituales éxitos escolares o deportivos ahora lo busca en la perfección de los controles que le permitan sofocar sus necesidades y sus humanos apetitos. Ese orgullo genera una sensación de omnipotencia que la lleva a creer que puede vivir sin cuerpo, siendo puro espíritu.

Personalidad de la joven anoréxica

Suelen ser niñas:

**Sumisas, dóciles y obedientes.
**Sin problemas de conducta.
**Sobre-autoexigidas y esforzadas.
**Rígidamente autocontroladas.
**Inteligentes.
**Vanidosas.
**Exitosas estudiantes y deportistas.
**Muy seguras de sí mismas.
**Con su autoestima ligada al buen rendimiento.
**Escrupulosas y de una autonomía temprana.
**Para sus padres son "hijas ideales".
**No tienen con los varones las relaciones propias de la edad.

La Inversión del Sentido Vital
Ya mencionada antes, esta inversión del sentido vital es, desde el punto de vista fenomenológico, el cambio que se produce en los hábitos y en las conductas de la joven que se convierte en anoréxica. Así pasan:

De comer para vivir => a no comer para vivir
De un comer social y placentero =>a un comer solitario y no placentero
De cocinar para comer => a cocinar para no comer
De desear la belleza => a temer la belleza
Del halago ante el piropo => al enojo ante el piropo
De una necesidad de satisfacer los impulsos => a sofocar los impulsos
De vivir en sociedad => a vivir en aislamiento

Diagnóstico Clínico de una Anorexia Nerviosa

Características clínicas  típicas de  una persona que sufre Anorexia Nerviosa:

1. Disminución de peso, constante o periódica, causada por la restricción voluntaria de la ingesta con eliminación de todo placer que pueda brindar la comida.
2. Intenso miedo a engordar o a recuperar el peso perdido.
3. Negación de la enfermedad y de las necesidades nutritivas normales.
4. Bienestar por la pérdida progresiva de peso, con sensación de triunfo ante el rechazo de los alimentos.
5. Distorsión de la imagen corporal.
6. Ideal de extrema delgadez y permanente desagrado con el peso actual.

Las manifestaciones somáticas, ligadas a la desnutrición, son las siguientes:

1. Falta de menstruación.
2. Vello fino en todo el cuerpo.
3. Mayor sensibilidad al frío.
4. Pulso lento, presión baja y dedos azulados.
5. Debilidad, espasmos y calambres musculares.
6. Piel seca, con uñas y cabellos quebradizos.

Además se observan las siguientes características, tanto en lo atinente a la comida como a otros aspectos generales:

1. Imposibilidad de comer en grupo sentada a la mesa.
2. Estar aislada socialmente y no tener las relaciones propias de su edad.
3. Marcado aumento de la actividad física.
4. Presenta una reacción hostil frente a la seducción.
5. Insomnio.
6. Temor ante los alimentos.

 

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Libro: Anorexia Nerviosa. Curioso no comer para vivir. Chandler Rovira

Libro:
2011: Rovira, Bernardo; Chandler, Eduardo y col.:
"Anorexia Nerviosa:
Curioso no comer para vivir".

Verlap ediciones, Buenos Aires.

 

 

 

 

Artículo: "Escisión y Contexto en la Anorexia Nerviosa”
Revista “Actualidad Psicológica”.Año XXVI, Nº 288, Julio de 2001.

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Dr. Eduardo Chandler

 

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